Un hospital puede atender correctamente a un paciente, registrar la práctica en la historia clínica y brindar una atención de calidad.
Y sin embargo no cobrar nunca esa prestación.
Las pérdidas más importantes no suelen originarse en una negativa de pago de la obra social.
Aparecen mucho antes.
- Coberturas que no se identifican.
- Datos incompletos del paciente.
- Prácticas que no se registran correctamente.
- Facturación fuera de término.
- Débitos que no se reclaman.

Cada prestación no recuperada representa recursos que el municipio ya invirtió:
- Horas profesionales.
- Insumos.
- Medicamentos.
- Equipamiento.
- Infraestructura.
Cuando no se factura o no se gestiona el cobro, el costo queda íntegramente a cargo del Estado local.
Por eso los hospitales que logran mejorar su recupero no necesariamente atienden más pacientes.
Simplemente gestionan mejor la información que ya producen todos los días.

La diferencia entre dos hospitales similares puede encontrarse en procesos aparentemente simples:
✔ Identificación de cobertura.
✔ Auditoría previa.
✔ Facturación oportuna.
✔ Seguimiento de deuda.
✔ Gestión de débitos.
El recupero hospitalario no comienza cuando se emite una factura.
Comienza en el momento en que el paciente ingresa al sistema de salud.
Y cada prestación correctamente registrada puede transformarse en recursos genuinos para fortalecer el hospital municipal.


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